1-2: El Almería tropieza con la misma piedra
Después de más de tres meses se produce la segunda derrota en casa y el asalto al ascenso directo acaba en resbalón. Thalys anotó un golazo que sirvió de poco
La Unión Deportiva Almería ha encajado su segunda derrota como local de la temporada al caer frente al Burgos CF en un partido de esparto y escasa seda. Ni los locales estuvieron finos, ni los visitantes lo permitieron; las constantes interrupciones del juego y la nula inspiración del equipo rojiblanco lograron desatascar un encuentro en el que pesó más el error que el acierto, factor que supo aprovechar un rival que con muy poco se llevó todo del UDA Stadium.
Además de las alertas de la Aemet con la borrasca Emilia, este partido venía señalizado convenientemente por Rubi y los peligros de no encontrar el camino hacia el gol. Y así fue, la alerta fue roja y los presagios resultaron ser más una realidad que una advertencia.
Y eso que salió el equipo de Rubi con un convencimiento total para asaltar el ascenso directo. Duró, desgraciadamente, poco. Apenas cinco minutos. Ese fue el tiempo que tardó Álex Muñoz en rozar el gol en dos ocasiones consecutivas, ambas desde el laboratorio del balón parado; en la primera, tras centro de Arribas y escorzo perfecto, participó el meta rival para estropear la foto y, en el córner posterior, un palmo faltó para que su remate de cabeza abriera el marcador. Apenas un espejismo porque a partir de ahí, el partido fue un constante laberinto sin una salida clara. Vueltas y vueltas. Un atasco monumental.
Entre falta y falta, de vez en cuando, rodaba la pelota. Y entre la maraña de interrupciones y agarrones llegó el gol del Burgos CF. Fue en el minuto 39 y tras un despiste mayúsculo por no impedir la llegada de Morante desde la línea de medios; el pivote, que abordaba el área tras una carrera que empezaba en tres cuartos, aprovechaba el envío lateral para colarse hasta la cocina y echarse a la boca el primer tanto del partido. La alarma no saltó y el caco se llevó el botín.
La reacción del Almería fue goyesca. Ese primer bofetón escoció y provocó una versión más impetuosa del equipo local que por primera vez en el partido le permitió fluir con dos transiciones que no logró culminar. Dos esféricos que ronronearon el área pequeña de Cantero sin ser rematados. Y fue, en la tercera, la que sí acertó en acunar en la portería burgalesa con la firma de Thalys; el brasileño estiró su pierna derecha hasta el límite para cazar un centro de Embarba y con un toque con la puntera cruzar un balón y lograr las tablas. Un golazo. Y, supuestamente, un disparo psicológico a la moral de la tropa visitante justo un segundo antes del descanso. A posteriori -spoiler- comprobaríamos que de fogueo puesto que no provocó daño alguno.
En la segunda parte pronto, de nuevo, el Burgos CF encontraría el premio sin comprar demasiados boletos. La tómbola del fútbol. Y la temeridad del Almería que en el minuto 55 concedía un penalti cometido por Aridane previa a toda la mala suerte que se puede tener en un lance de juego: con un saque de banda para los rojiblancos, un despeje de Pedro Fidel se topó con su compañero Dzódic para que Curro conectara con Fer Niño que, al querer girar para adentro, se topaba con el pie del central que cometía penalti. No perdonaría Curro para establecer, otra vez, la ventaja de su equipo.
Esta vez no hubo reacción futbolística del Almería que fue perdiéndose en el barro de las constantes interrupciones del partido. Apenas un remate de cabeza de Leo Baptistao, que regresaba tras semanas lesionado, y que Cantero, quizá luciéndose más de la cuenta, desbarataba con una manopla baja. La genésis, de nuevo, desde el balón parado; porque el juego dinámico se perdía una y otra vez en el segundo día de la marmota en casa.
Y es que de nuevo se le perdieron al equipo las llaves en casa; el problema, sin embargo, no es que la falta de juego y la escasez de oportunidades le impidieran abrir la cerradura ajena sino que, además, ante un rival que tampoco jugó ni generó ocasiones se llevó todo lo que había en la entrada: tres puntos y una oportunidad perdida de asaltar el ascenso directo.