0-0: Dominio rotundo sin gol
Primer partido de la temporada en el que los rojiblancos no hacen diana. El Almería cargó con todo pero sin acierto en área contraria
Resulta raro y parece una errata pero el Almería ha firmado su primer cero a cero de la temporada. De hecho la última vez que el equipo rojiblanco no hizo gol en su estadio fue hace prácticamente un año, curiosamente, ante la SD Huesca. El genio esta vez se quedó dentro de la lámpara. La UD Almería se enfrentó a una defensa numantina y el equipo oscense logró lo que nadie había conseguido hasta la fecha: finalizar el partido sin encajar gol. El dominio fue tan rotundo como sordo por parte de los rojiblancos que rozaron la excelencia defensiva pero adolecieron de inspiración en ataque.
Pronto, pisando el primer cuarto de hora, pudo cambiar el sino del partido tras una de las jugadas más bonitas de la temporada. Alta costura. Pieza única. Thalys y Arribas construyeron una hermosa pared para que el brasileño abriera la pelota a Arnau; 'Puchi' envió con acuse de recibo un cuero que Embarba conectaba con su pierna diestra de primeras. La parada de Dani Jiménez, con una mano izquierda dura como una tabla, acabó estando a la altura de la primera acción peligrosa del partido. Un 'uy' espectacular; un adelanto del guión del encuentro.
A penas un rato después, en el minuto 22, Kortajarena indultó al Almería al fallar un buen centro lateral desde el costado de Preferencia; el atacante, al no echarse encima del balón, remató al limbo en la única jugada trenzada desde atrás por parte del rival. Sería la primera y única vez que pisaría área contraria y la última en la que Andrés Fernández saliera en el tiro de cámara. Los centrales rojiblancos anularon cualquier escaramuza y en la sala de máquinas, Dzódic, aparecía siempre en cobertura para liberar a Lopy. Maniatado el rival, faltaba que ardiera la pólvora habitual; pero la madera estaba húmeda y la chimenea no tiraba.
Centelles probó con multitud de centros al área pero los zagueros del Huesca resolvían con nota. Ni uno pudo ser rematado. Los azulgranas empezaban a levantar una muralla infranqueable. Si por aire no se lograba perforarla, por tierra lo volvió a intentar Embarba en el minuto 32. Partiendo en banda izquierda y siendo diestro -cosa que buscó Rubi con su posicionamiento inicial- logró colarse hasta la media luna del área y disparar. De nuevo Dani Jiménez. Otra vez Dani Jiménez. Siempre, Dani Jiménez. Era el día de la marmota.
La siguiente ocasión también fue rojiblanca para inaugurar la segunda mitad de un encuentro que empezaba a correr el riesgo de atascarse. Álex Centelles, en el 49', se inventó una chilena tras un balón llovido dentro del área que acabó en el lateral de la red del guardameta rival. El hechizo ya era absoluto y la extraordinaria racha de partidos consecutivos marcando empezaba a ponerse en riesgo.
Técnicamente el equipo de Rubi marcó. Aunque en fuera de juego. Centelles, celebrando como un loco un bello remate desde el punto de penalti tras envío raso del costado opuesto, tuvo que rectificar su precioso -y preciso- remate al fondo de la meta. Ahí, justo a la hora de juego, sabíamos que era el día que nos quedábamos sin munición. Miles de balones al área de todo tipo y, ninguno, limpio para un remate. Tampoco uno de Embarba que tocó el larguero. El Almería se empadronó en esa caja y llamó a la puerta pero sin derribarla. El Huesca rebañó cada acción y se hizo gigante para defender su portería y, desde un trabajo defensivo casi espartano, hacer sus méritos para sumar un punto en el UDA Stadium.
El equipo indálico zarandeó el árbol constantemente y acabó sin el fruto de la victoria; no fue un empate rancio ni una tarde tonta, simplemente, no apareció la inspiración individual que en atascos de este tipo, decantan marcadores.