3-1: Un mal menor
El triunfo del Deportivo en Valladolid deja sin ascenso directo al Almería, que pese a perder en Gijón se queda tercero por los tropiezos del Málaga y Las Palmas. Por momentos el equipo llegó a ser quinto en la clasificación
El Almería se quedó sin ascenso directo a Primera División al vencer el Deportivo de La Coruña en Valladolid, pero tampoco hizo su trabajo en Gijón donde cayó derrotado por 3-1 en un mal partido, sobre todo en el primer tiempo, que “maquilló” en el segundo poniendo casta y coraje. De todas formas, la manera de encajar goles es preocupante y de no ser por Andrés Fernández hubiera sufrido una goleada. El haber perdido no deja de ser un mal menor porque el conjunto almeriense es tercero en la clasificación, aunque tendrá que asegurarlo en la última jornada en casa. Este domingo, en muchos momentos, llegó a estar cuarto y quinto. Los pinchazos del Málaga y Las Palmas fueron un alivio.
Rubi puso en liza un once con hasta cuatro cambios con respecto a la jornada anterior ya que contaba con bajas importantes y al mismo que recuperaba, también, a un jugador con un gran peso específico en el equipo, caso de Lopy, que volvía tras cumplir sanción. El senegalés se situó en la medular junto a Dzodic. En defensa Chirino y Nelson Monte suplían a Marcos Luna y Bonini, suspendidos con sendos partidos. En el aspecto ofensivo, una novedad; la presencia de Jon Morcillo en lugar de Leo Baptistao, lo que provocaba que Embarba jugara por la derecha y el extremo vasco por la izquierda.
El Almería estaba obligado a ganar ante un rival, el Sporting de Gijón, con buenos argumentos futbolísticos, pero que a afectos de clasificación no se jugaba nada. En cualquier caso, estaba en el “escaparate” al ser su última actuación en casa y sobre todo al encontrarse en el palco su nuevo entrenador. Por lo tanto, había que exhibirse y ello iba a exigir mucho a un conjunto almeriense que tenía que hacer su trabajo, y muy bien, además, para apurar sus opciones de ascenso directo, o asegurar el tercer puesto pensando en los play-off.
Los indálicos comenzaron bien. Tenían el balón, lo movían con criterio y como comentó Rubi en las vísperas, había que dejar fuera la obsesión por ganar y buscar el triunfo haciendo buen fútbol. El equipo llegaba arriba dando sensación de peligro y siendo superior. Pero todo cambió radicalmente en pocos minutos. En el 12, coincidiendo con el primer gol del Deportivo de La Coruña en Valladolid, el Almería encajaba el 1-0. Habitual desajuste defensivo, Corredera ponía un centro desde la izquierda y Otero, dentro del área, remataba de cabeza. Aunque el conjunto almeriense seguía teniendo mayor posesión, no había una reacción clara y el Sporting aumentaba su ventaja en una contra. Era el minuto 22, Gelabert ponía la pelota en el segundo palo para que Otero hiciera su doblete, pero fue Chirino el que marcó en propia puerta. Con el 2-0 el Almería quedó muy tocado y aunque Embarba, en el 26, pudo acortar distancias, las mejores ocasiones eran para el Sporting. De no ser por Andrés Fernández los de Rubi se hubieran ido al descanso goleados.
De inicio en el segundo tiempo, entraban Centelles, André Horta y Leo Baptistao sustituyendo a Nelson Monte, Lopy y Jon Morcillo, respectivamente. El Almería salió dispuesto a cambiar las cosas, presionó alto, jugó con intensidad y le puso coraje. A los cuatro minutos de la reanudación pudo marcar. Embarba sacaba una falta lateral, Leo Baptistao peinaba el balón y Alex Muñoz remataba en el segundo palo; el meta local, con un paradón, evitaba el 2-1. En el 52 fue Andrés Fernández el que evitó el 3-0 en otra contra del Sporting.
Rubi tuvo que cambiar sus planes en el 55 al lesionarse Horta. El técnico daba entrada a Nicol Melamed buscando mayor mordiente en ataque. El Almería, con casta, siguió en su empeño y en el 56 Miguel de la Fuente acortaba distancias tras una asistencia de Chirino. 2-1 y con tiempo por delante para la gesta. El ascenso ya era un imposible porque el Deportivo ganaba en Valladolid, pero es que los resultados de la jornada hacían caer a los almerienses hasta el quinto puesto de la clasificación.
Las alternativas se sucedían porque los visitantes seguían intentándolo todo asumiendo, lógicamente, riesgos en sus acciones y esta circunstancia favorecía a los asturianos. Con estos argumentos cualquiera podía marcar, como Dzodic, en el 78 con un obús que se estrelló en el larguero, pero quien lo hizo fue Pablo Vázquez, en el 82, a la salida de un córner, para establecer el 3-1 definitivo.
La derrota en Gijón pudo tener peores consecuencias
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