El Almería golea en Zubieta y suma el séptimo triunfo consecutivo para asentarse como líder. Andrés estuvo soberbio para cerrar una victoria letal ante la Real B
Los hombros se mueven solos cuando uno está contento. Lo dice Bulin 47, lo ha viralizado esta semana un García Pimienta de IA y lo ha confirmado su Almería en Zubieta con la séptima victoria consecutiva. El Almería no deja de bailar y el 2-4 ante la Real Sociedad B le consolida como líder de LALIGAHYPERMOTION e iguala un récord impresionante de triunfos seguidos. Los goleadores fueron Cipenga, Miguel, Arribas y Melamed. En Zubieta hubo pico y mucha pala porque la ventaja de tres goles se quedó en un 2-3 que no fue a mayores por la seriedad del líder.
PRIMER TIEMPO
No es lo mismo morder, que devorar. Y mientras la Real Sociedad B se dedicó a roer al equipo rojblanco con llegadas, centro y dominio territorial, quien hincó los colmillos fue el Almería que sufrió dominio del rival pero en ningún caso se sintió sin el control del partido.
Las primeras ocasiones fueron del Sanse. No es habitual pero en esta ocasión en el minuto 3 los donostiarras pudieron adelantarse en el marcador tras una acción ensayada. Kita remataba en plancha un balón perfectamente acariciado por Carbonell; el central nipón, sobre el punto de penalti, envió su remate fuera del arco de Andrés Fernández.
El propio meta murciano tuvo que apagar otro incendio en el 11' tras una salida a medias que supo enmendar; un balón largo para Soroeta aprovechando un espacio muerto entre centrales obligó a salir a Andrés que en un principió no midió bien pero que, inmediatamente, resolvió para tapar el remate del ariete.
Siendo las llegadas y el dominio de los locales, no naufragaba el Almería a pesar de la corriente. Mantenerte firme y no claudicar son rasgos ya vistos en el plantel de García Pimienta que, justo en el ecuador de la primera parte, ponía el primer gol en el Cuaderno de Bitácora del partido.
Javi Muñoz despejaba un balón desde la sala de máquinas de Zubieta y Cipenga se colaba en el socavón que había en el eje de la defensa realista; el congoleño domaba el balón con un control que fue lo que precisamente le facilitó encarar de frente al portero. La definición, exquisita. La acrobacia -tercera de la temporada- impecable. Bajo el chirimiri vasco, se movía Cipenga como pez en el agua. El gol, un dentellazo sobre una mandíbula de cristal que recibía el primer golpe.
La alegría se tornó en accidente con la lesión de Chirino poco después, ingresando Jon Morcillo al terreno de juego y a pie cambiado. Coincidió con la réplica de los de Ansoategui a la media hora de juego. Un centro lateral desde la derecha fue cazado por Astiazarán con la testa pero su escorzó cruzó la pelota un milímetro más de lo estricamente necesario para el empate.
Y de nuevo el tiburón se tiró a por su presa en el minuto 37 con un mal despeje de Fraga que acabó siendo un buen pase a Miguel de la Fuente. El que no tiene gol -lleva seis y está en lo alto de la tabla de pichichis- tuvo que pellizcar el balón y dibujar una vaselina perfecta para acariciar las redes realistas. Seis goles de Miguel de la Fuente. S-e-i-s. Y cuarto partido consecutivo viendo portería.
Con una pegada descomunal se cerraba este primer tiempo en Zubieta.
SEGUNDO TIEMPO
Tocaba rematar lo que se había construido en la primera parte y, nada más iniciarse la segunda parte, Kita despejaba con la mano izquierda un córner en su área y el colegiado señalaba penalti. Otro error unido a otro acierto porque, desde los once metros, Arribas convertía el 0-3. El máximo goleador de la temporada pasada, de zurda y con la cinta de capitán, mandaba a guardar la pelota en el 53' con un lanzamiento imparable.
Redujo distancias Astiazarán cerca de la hora de juego tras un centro lateral desde la derecha y un remate a quemarropa de primeras en el segundo palo que acababa en el 1-3. El filial, sin entregar la cuchara en ningún caso, iría a por lo imposible.
Si el Almería había logrado todo a base de pico, ahora tocaba el turno para la pala. La Real B intentó quemar el rancho rojiblanco a base de balones al área que el equipo de Pimienta resolvió con solvencia. Andrés Fernández tuvo que aparecer con dos paradones sensacionales para evitar el susto. Reflejos de juvenil y madera maciza. Tocaba esperar una transición para liquidar el partido. Aunque, antes, Mariezkurrena haría el 2-3 a falta de dos minutos. El gol de la insistencia y, afortunadamente, el anecdótico.
Un párrafo propio merece la labor de los jugadores que fueron saliendo al campo desde el banquillo. El curro de Morcillo, la experiencia de Baptistao y Muñoz, el control de Quim y la amenaza de Melamed. Sería este último quien fabricaría el definitivo 2-4 tras un disparo que se topó con un toque inesperado de un defensor realista para acabar dentro de la portería.
Ni fue sencilla, ni fue rutinaria, ni fue pasajera. La séptima victoria fue labrada y por tanto más valiosa que ninguna. "Dame hombro. Chay. Chay. Chay".
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