El Almería obtiene un valioso empate ante 30.000 espectadores en el Estadio de La Rosaleda y pone ligeramente a su favor la lucha por ascender a Primera División
El Almería logró un buen resultado en el partido de ida de la gran final del play-off de ascenso a Primera División al empatar acero goles con el Málaga CF en un Estadio de La Rosaleda a rebosar con 30.000 espectadores; 300 de ellos rojiblancos que se dejaron sentir. El próximo sábado, en el UD Almería Stadium tendrá lugar el encuentro de vuelta que decidirá qué equipo subirá a la máxima categoría del fútbol español. En este sentido el conjunto almeriense ha inclinado, ligeramente, a su favor, el desenlace final porque tiene a su favor el factor campo con lo que ello supone. De hecho además de la victoria, el empate le vale para alcanzar el objetivo. Sólo la derrota le dejaría en Segunda División.
El Almería, que dio continuidad al once que ganó en semifinales el pasado martes con la única novedad de Arnau en la banda derecha en sustitución de Leo Baptistao, firmó un muy buen partido en Málaga, le puso casta a su fútbol, hizo un gran trabajo colectivo y disciplinado, y equiparó la intensidad de su rival. Estos aspectos fueron determinantes sobre todo todo para mantener la portería a cero, lo que tiene mucho mérito ante un adversario como el malacitano.
La cita respondió a la expcectación que levantó. El primer período resultó vibrante y muy disputado. Las alternativas se sucecían y aunque no hubo muchas ocasiones de goles, las oportunidades que se generaron pudieron adelantar a uno u otro equipo. En el minuto 7 Arnau Puigmal estuvo a punto de marcar tras un rechace dentro del área; en el 22 fue Niño el que pudo poner el 1-0, pero Andrés Fernández lo evitó; Lopy, en el 24, cruzó ligeramente el balón tras un servicio de Arribas, y en el 29 de nuevo Niño se topó con el meta de la UD Almería. Con 0-0 se llegaba al descanso.
Si el primer período fue de alternativas, en el segundo el control lo tuvo el equipo almeriense que mantuvo su intensidad en el trabajo, marcó los tiempos que requería con confrontación y le dio criterio a su mayor posesión. Además, los cambios que hizo Rubi tuvieron el efecto deseado. En el 55 Nico Melamed suplía a Arnau y se situaba en la banda izquierda pasando Embarba a la derecha. En el 65 Leo Baptistao entraba por Miguel de la Fuente y en el 82 Jon Morcillo por Sergio Arribas. Poco después un buen servicio del extremo vasco lo recogió Nico Melamed para desde la frontal del área lanzar una disparo que pudo suponer el 0-1. Lástima porque se fue fuera por muy poco.
En cualquier caso, el Málaga CF, empujado por su hinchada, también tuvo sus opciones en arreones concretos, si bien fueron bien resueltos por la sólida defensa rojiblanca y por la brillante actuación de Andrés Fernández.
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