El entrenador rojiblanco, cumplidos ya sus 100 días en el club, afirma que “lo que está pasando nos marca el camino”. Recuerda que “hace diez años estuve de vacaciones en Almería y corroboro todo lo bueno que me decían de esta tierra”
Xavier García Pimienta ha pasado ya los 100 días dirigiendo a la UD Almería, y como muchas veces ocurre, sobre todo en política, es el momento de hacer un primer balance de la gestión. En su caso, la promesas que hizo en su toma de posesión, las está llevando a cabo, y de qué manera, además. “Nos hemos ganado el derecho a estar donde nos encontramos”, decía, para seguidamente añadir que “lo que pasa es que faltan treinta y dos jornadas y por delante ocurrirán muchas… muchísimas cosas todavía”. De todas formas, subrayaba que “lo que está pasando nos marca el camino”, argumentando al respecto que “estamos entrenando bien, actuamos con seriedad y respectamos al rival”. Es el camino a seguir.
El técnico hablaba para los medios oficiales de la entidad, abordando temas deportivos, pero también más personales con el fin de que se le conozca un poco más. En este sentido recordaba que “hace justo diez años estuve de vacaciones en Cabo de Gata. Conocí la ciudad, las playas paradisiacas… Tenía amigos que me hablaban maravillas de Almería y lo puedo corroborar. Es una ciudad encantadora en la que tienes de todo menos las comunicaciones, por desgracia”.
Xavier García Pimienta reflexionaba que “cuando llegas a un club siempre piensas que las cosas te van a salir bien y por eso fichas. Te ilusionas con el proyecto, con la plantilla… Por trabajo no iba a ser, pero esta es una competición muy complicada y describir la trayectoria que llevamos es realmente difícil, aunque merecida”, precisaba. En su día dijo que el Almería lo firmó por el perfil que tenía, y él consideraba que encajaba en la filosofía rojiblanca. Más de 100 días después “tengo la libertad de trabajar de la manera en la que yo concibo el fútbol, que era lo que estaba buscando”, significaba.
Algún día el Almería perderá “ojalá que tarde ese momento en llegar”, precisaba, si bien lo encaraba con claridad y rotundidad: “Los grandes equipos son los que reponen rápido y bien a un tipo de acción. Tenemos que estar preparados para todo y cuando suceda, el día después habrá que demostrar de qué pasta estamos hechos”.
En este mismo contexto hablaba de la afición y declaraba que “queremos que esté totalmente identificada con su equipo y se sienta orgullosa, independientemente del resultado. El día que perdamos y lo despida con aplausos, habremos llegados a ellos”.
En otro orden de cosas, opinaba que la etapa de jugador “es una pasada, es la mejor en el fútbol, una gran experiencia”. Él ha llegado a jugar en Primera División, lo ha disfrutado, pero una lesión le acortó el camino. Ahora, en el banquillo “intento estar frío y tranquilo para poder tomar una decisión porque un partido te puede cambiar de manera rápida por diversas circunstancias”.
Al preguntarle si el García Pimienta jugador (actuaba de extremo) tendría sitio en el actual Almería, respondía que “complicado porque disponemos de una plantilla muy completa… pero se lo podrían difícil al entrenador”, apostillaba tras unos instantes.
Quique Costas es el técnico que más le ha marcado; lo tuvo en el filial del Barcelona, y actualmente admira la labor de Cesc Fábregat en el Como italiano.
Su vida, en Almería, es tranquila, centrada en el fútbol y “en la familia, que es lo más importante. Mi hija estudia fuera y hará su camino. Cuando mi mujer está conmigo aquí, salimos a pasear, a tomar una cerveza… Esto me da la vida y lo valoro mucho”.