3-2: Otro día más en la oficina
El Almería logra un tercer triunfo consecutivo cortado por el mismo patrón de las anteriores. Cinco goles, un penalti parado y una llama que vuelve a prender
Saltó el airbag de un vehículo full equipe que volvió a llegar al destino tras un nuevo trayecto lleno de curvas, de subidas y bajadas y de numerosos imprevistos que fueron resolviéndose sobre la marcha. La UD Almería, llena de fe, logra la tercera victoria consecutiva tras superar a un preciosista FC Andorra que llegó a ponerse por delante en el marcador. Miguel de la Fuente se estrenó como goleador y Andrés Fernández paró un penalti de forma espectacular en el momento más crítico del encuentro.
Rubi diseñó una entrada al partido modificando la sala de máquinas de la anterior jornada y alineando a los mismos con las novedes de Dzódic y Guedes. El Almería calcó lo que llevaba repitiendo dos jornadas; salió a revientacalderas generando dos situaciones de gol clarísimas en cientoveinte segundos. La primera fue tras un desmarque en ruptura de Miguel de la Fuente que erró en el mano a mano con Yaakobishvili y la segunda, casi idéntica, de Embarba que cruzó demasiado la pelota.
El primer aldabonazo que sí derribaría la puerta andorrana lo dio Sergio Arribas marcando un gol que sencillamente es propio de Sergio Arribas. Una definición sutil con pierna derecha -de seda- para resolver una finta previa realizada con la izquierda. Una trastada más de un jugador travieso que alcanza las catorce dianas y que en el minuto ocho -tres más tarde que el de Cádiz- adelantaba a los rojiblancos.
Abierta la Caja de Pandora, llegaron los primeros truenos sobre el área indálica. Carrique en el 10' se coló por su flanco diestro y calentó las manos de Andrés Fernández con un disparo raso que se convirtió en bala tras ir resbalando sobre la húmeda hierba. Tres minutos después, Justin repetía susto con un remate abajo desde la medialuna que otra vez obligaba a deslizarse al césped a un Andrés Fernández que empezaba a construir su hazaña.
La apuesta preciosista y vistosa del Andorra robó protagonismo con balón al Almería; ellos viajaban con el esférico hacia la portería contraria mediante combinaciones en corto y los rojiblancos se sintieron dominados durante buena parte de este primer tiempo, a pesar de la ventaja mínima que mostraba el marcador. Las tablas llegarían con infortunio incluido después de que un tiro seco de Justin que se iba fuera se tropezara en las medias de Bonini para introducirlo en su propia portería. El Almería, experto en autolesionarse, alcanzaba el descanso con empate a uno y muchas dudas.
Cuando un entrenador cambia a tres futbolistas durante el break es porque lo que estaba viendo le gustaba poco o nada; aparecieron sobre el campo Chirino, Baba y Baptistao y la primera llegada la firmó Arribas, cuyo remate buscando la escuadra derecha de la portería andorrana se marchó desviado. Una golondrina, sin verano; en el 52' tocaría sacar de centro tras un gol, el de Villahermosa, un tanto surrealista. Un disparo fuera del área de Yeray Cabanzón se topó con el palo derecho de la meta rojiblanca y, el rechazo, cayó perfecto en la bota del jugador del Andorra que sí la introduciría donde correspondía. Los hombres de Manso lograban la remontada y sembraban de nervios el UDA Stadium.
Devolvería el golpe pronto el Almería, en el 58'; a partir de ahora en los aeropuertos Miguel de la Fuente podrá sustituir su DNI por su primer gol con la camiseta rojiblanca puesto que le identifica igual, o casi más. Fe, tesón y potencia. Un balón largo de Bonini, al espacio y escorado y con ventaja para el defensor, acabó en el fondo de la portería por el empuje del 'fortachón'. En nuestra tierra se dice "por pantalones" y De la Fuente es ya un almeriense más. Un gol oportuno por el momento y valioso por su significado.
Llegaría en el 75' una de las jugadas más trascendentes del partido con un penalti a favor del Andorra que quiso transformar Lautaro de León; se dice que los penaltis no se paran sino que se fallan; Andrés Fernández confirmó la excepción puesto que tras una estirada fantástica a su derecha libró a su equipo de una nueva ventaja del rival. Fue esa parada una pequeña epifanía de lo que más tarde se produciría con el 3-2 sellado por Leo Baptistao después de una combinación de fantasía; entre Arribas y Puigmal cocinaron la definición quirúrgica del brasileño que siempre que puede acude al rescate. Restaban todavía siete minutos más la prolongación pero, esta vez, sí fue un punto y final sin suspense.
Con este resultado el equipo logra por segunda vez en la temporada un tercer triunfo consecutivo que le limpia definitivamente la cabeza.
La victoria del Almería en imágenes
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