La agresividad con y sin balón fueron determinantes para volver a ganar. Hubo hasta siete cambios de inicio y Javi Muñoz, Baptistao y Miguel fueron los goleadores con un hattrick de asistencias de Cipenga
Cambiar es sustituir, modificar, reemplazar y transformar. La palabra tiene diferentes acepciones pero la UD Almería lo elevó a concepto y García Pimienta en herramienta para reencontrarse con la victoria frente al Cádiz CF. Un triunfo cimentado en una primera parte primorosa y un partido espectacular de varios de los jugadores; por encima de todos, Cipenga, que hizo de crupier con tres asistencias en los tres goles rojiblancos de la primera parte. El Cádiz CF, que reaccionó en la segunda parte, acabó poniendo picante al resultado final de 3-2.
PRIMERA PARTE
En lugar de agitar el árbol, Pimienta plantó prácticamente uno nuevo sobre la hierba del UDA Stadium introduciendo hasta siete modificaciones en el once titular. Y la mata enraizó y creció de manera formidable como en esos cuentos de Tim Burton en los que de la nada, aparece todo. La agresividad con y sin balón fueron el abono principal. El atrevimiento y las ganas de revancha, el riego necesario. Y el Almería no le dio a su rival ni el saque inicial.
Pronto llegaría la primera ocasión de los rojiblancos y, casi a la vez, el primer gol del partido. Sería en el 10' cuando Javi Muñoz, tras una salida de balón entre Quim y Dzódic espectacular, erraría un mano a mano tras acomodar el disparo con el interior de la bota derecha y despejar Ezkieta tras cerrar piernas. Dos minutos después, el meta del Cádiz sí tendría que recoger el esférico de su portería e incluso coser sus redes porque Javi Muñoz la mandó a guardar de zurda para culminar una construcción de juego entre Lelo-Quim-Cipenga espectacular. Era el 1-0 y lo firmaba un centrocampista que se presentaba de esta guisa tan inmaculada ante su nueva afición.
No levantaría el pie del acelerador el equipo de Pimienta y en el 18' rozaría el gol Leo Baptistao; la finta de Cipenga -puro fuego en banda izquierda- acabó en el disparo del brasileño y la parada del guardagoles cadista. Anotada quedaría, en el Cuaderno de Bitácora almeriense, esta ocasión del capitán.
Empataría el equipo de Celades en el único borrón del escribano del equipo local en esta primera parte. Córner enviado por Antoñito Cordero -preciso, potente y al corazón del área pequeña- y remate de cabeza certero en área pequeña por parte de Castro. Un buen clavo y un gran martillo para empotrar la pelota en la portería rojiblanca en el minuto 25.
No dejó el Almería que ese gol le corriera mucho tiempo por las venas y Cipenga fue la medicina. Las llegadas, constantes, siempre tenían la participación del congoleño cuya suma de fintas y cambios de ritmo serían una pesadilla en su flanco zurdo. Sería suya, en el 28', otra de las ocasiones rojiblancas con un disparo potente pero centrado.
El fintador olímpico -Cipenga- sería la genésis del 2-1 que firmaría Miguel de la Fuente; el mundialista bajaría a las catacumbas del terreno de juego para recuperar el balón en su propio campo, subirse en una moto de muchas cilindradas y tener el timing perfecto para presentar por delante el balón a su delantero. Miguel se encargó de desclasificar ese expediente X que alguno, sin saber por qué, le retiró la licencia de mete-goles para convertir el 2-1 y devolver la ventaja a los suyos en el 35'.
Recuerden que Baptistao había rozado el gol anteriormente. Pues bien, en otro homenaje a los movimientos dentro del área del sempiterno futbolista, el capitán brasileño anotaba el 3-1 después de un tuya y mía entre Javi Muñoz y, otra vez, Cipenga, que firmaba su particular hatrick de asistencias en un tiempo récord.
El Almería, como hizo en su estreno de la competición, se marchaba al descanso con tres goles a favor y sensación de tener incluso poca renta a tenor de lo visto.
SEGUNDA PARTE
Celades buscó reacción en el equipo amarillo mediante tres cambios consecutivos que cambiaron el aire a su equipo; con más balón que en el primer tiempo, compartió protagonismo con el rival en un segundo asalto sin apenas ocasiones claras. Una buena maniobra defensiva de Álex Muñoz en el 72' desbarató un remate a bocajarro y un centro chut de Vázquez lo mandó a córner Andrés Fernández en el último trampo del encuentro.
Los de Pimienta, cansados y replegados, tuvieron menos amenaza y dejaron hacer más en territorio propio aunque sin sensación de amenaza real por parte del Cádiz. Habiéndolo hecho todo, tocaba protegerser simplemente el mentón.
Faltaría por llegar la carambola de mala fortuna que terminó con el autogol de Chirino y el 3-2 en la última bocanada del partido que felizmente solo sería anecdótico en el UDA Stadium.
Septiembre, mes de recuperaciones de asignaturas pendientes, comienza con el Almería liberando materia y aprobando sus dos roscos anteriores. Cuando el alumno se aplica, el resultado acaba llegando y el Almería hoy no se examinó, fue simplemente a recoger su nota.
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