El Almería accede a la finalísima por el ascenso con un testarazo de época de Dzódic en el último suspiro de una eliminatoria que iba a la prórroga. Embarba y Álex Muñoz, también se vistieron de héroes
Cuando los servicios médicos preparaban los pulpos de hielo, las bebidas isotónicas y las sales minerales para afrontar con garantía una prórroga; cuando los entrenadores preparaban el bloc de notas con el nuevo plan de partido para el tiempo extra; y cuando ambas aficiones se agarraban el corazón para comprobar que, efectivamente, seguía latiendo, saltó él. Restaba un puñado de minutos para las once de la noche y unos segundos para el final del partido cuando, Dzódic, decidió meter a la Unión Deportiva Almería en la final por el ascenso a Primera División. Un remate de cabeza suyo, sutil, fue el gol de seda que en un partido de esparto desató la locura en el 'manicomio' del UDA Stadium. Las crónicas saltaron por los aires porque el titular merecía ir a cinco columnas.
El partido tuvo más tensión que fútbol en la primera parte. En tono chato, el encuentro vivió diferentes pasajes de dominio de uno y de otro con un atrezo espectacular: 17.007 espectadores ataviados de rojiblancos. Amagos y amenazas pero sin mordisco final. Idas y venidas con máxima tensión en cada balón dividido y conscientes, UDA y CD Castellón, de lo que podría significar el primer golpe en el partido dado el resultado de la ida.
Fue Embarba quien encontró la mandíbula del oponente en el 41' con una jugada que lleva firmando desde juveniles; conducción por banda hasta pisar área, distancia suficiente para echar encima de la pelota su bota derecha y mandarla a la portería rompiendo las redes de Matthys justo al borde del descanso. Un gol que, en la escuela, no hubiera sido válido: "A trallón, no vale".
Lejos de anestesiar al siempre combativo equipo orellut, los de Pablo Hernández pudieron empatar nada más iniciarse la segunda parte; una salida de balón errática de los rojiblancos permitió a Camara presentar un balón comprometido al área pero, Jakobsen, no pudo darle potencia a un remate de espuela.
En esta segunda mitad los dos equipos castigaban cada vez que se les permitía rematar. El acierto del CD Castellón, en el 56', tuvo su parte de fortuna en un centro de Cala que terminó colándose entre el guante de Andrés Fernández y su palo izquierdo para poner el 1-1 en el marcador y dibujar una eliminatoria que, a pesar de estar igualada, destilaba derroteros diferentes. Previamente los locales habían desaprovechado dos transiciones clarísimas que no llegaron a terminar ni en disparos a puerta. Y el que perdona....
Los visitantes explotaron una de sus facetas más poderosas: el balón parado. Sería desde el laboratorio donde se diseñó el 1-2 anotado por Sienra tras una falta lateral por el costado zurdo que, en el 70', dejaba al Castellón en la final por el ascenso. El UDA Stadium, lejos de quedarse sin aire, reaccionó junto al equipo. Y a partir de ahí los últimos veinte minutos serían donde la UD Almería quedaría definida por la forma de levantarse en el momento más crucial de la eliminatoria.
Marcos Luna remató al travesaño en el 79' tras un pase de tacón lleno de magia de Miguel de la Fuente. Sería ese ensordecedor remate seco al palo el que indicaría el camino porque, un minuto después, Álex Muñoz lograba el 2-2 en un remate acrobático y certero -lleno de alma- que igualaba otra vez más esta reñida disputa por un puesto en la final. Ahí, en ese preciso instante, el viento volvió a cambiar a favor de los de Rubi. La atmósfera de la grada y la energía revitalizada con los cambios del equipo en la hierba, presagiaban lo que un rato después comprobaríamos con el 3-2 final.
Dzódic recogió un centro enviado al área por Arnau desde la zona de Grada Joven y, rectificando en el aire el remate de cabeza, saludó al balón con una elegancia y una contundencia que pone la piel de gallina. El resto, es historia. La estampa propia de tantos agónicos e inolvidables; carreras al córner y abrazos de gol, camisetas y petos fundidos en una piña almeriensista que ya no dejó que esta final se le escapara.
Y así fue como, pulgada a pulgada, logró a la épica seguir alimentando el sueño del ascenso a Primera el equipo de Rubi.
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