1-2: Un cortocircuito de consecuencias letales
Dos minutos 'horribilis' echan por tierra setenta sobresalientes. El Almería se había adelantado en el marcador y pasó de golear a caer derrotado, complicando sus opciones de luchar por el ascenso directo
Después de coleccionar todo tipo de ocasiones y de adelantarse en el marcador, el Almería suma una derrota injusta e inoportuna tras un tramo de solo dos minutos que Las Palmas aprovechó para conseguir lo que desde febrero nadie había logrado: los tres puntos en el UDA Stadium. Los rojiblancos no lograron salvar ni tan siquiera un punto a pesar de intentarlo hasta el final.
De todo el amplio espectro de tipo de derrotas que hay en el fútbol, el Almería se ha llevado a la boca la más agria de todas. Si durante setenta minutos el equipo rojiblanco se movió entre el notable y el sobresaliente, fueron dos minutos de apagón los que dictaron sentencia a favor de la UD Las Palmas. Este deporte jamás hace media y a pesar de golear en 'uys' los de Rubi no cerraron el partido cuando tenían ventaja en el marcador; Clemente y Pejiño, en cientoveinte segundos, tumbaron a los locales.
La colección de ocasiones al limbo la empezó Arribas en el primer minuto de juego; el máximo goleador de Segunda, con un cambio de pelota de pie a pie dentro del área y encarando mano a mano al portero, no acertó con el gol por un palmo tras un disparo que se marchó besando la escuadra derecha. A ese remate le faltó un céntimo para ser un euro; como las dos siguientes de unos locales que salieron a por su rival desde el calentamiento inicial sin especular.
Continúa, de hecho, la portería de Horkas temblando tras el remate al larguero que estampó Álex Muñoz en el minuto 20; no fue gol de forma tan milagrosa que todavía parece que en dos repeticiones más acabará entrando. Tampoco, porque no era el día, el balón encontró la gatera en una folha seca de Embarba que dio en las redes que tejían la meta del equipo canario.
Los rojiblancos dominaron todo, salvo la estadística del acierto, en un primer tiempo que terminó con un frustrante cerocerismo exasperante.
SEGUNDO TIEMPO
El paso por vestuarios igualó las fuerzas y la UD Las Palmas empezó a ser no solo un buen equipo con balón, sino también a mostrar cierta amenaza. Aunque, de nuevo, el 'uy' sería para el Almería con un remate de cabeza que Embarba no orientó a portería. El madrileño remató bien y saludó a la pelota con un escorzo casi perfecto que, otra vez, se iba al baúl de los merecimientos. Era el cuarto aviso claro de que, la suerte, no estaba de guardia.
Entonces llegó cerca del 60' un minuto bravísimo en un intercambio de golpes formidable entre dos púgiles pesados; los canarios dispusieron de un mano a mano en el que Estanislau se topó con Andrés Fernández y los almerienses -acto seguido- con un testarazo a quemarropa de Baptistao que salvó prodigioso Horkas en la misma línea de gol. Dos oportunidades mayúsculas, dos paradones antológicos; en el caso del meta rojiblanco con la acción técnica de achicar espacio y cerrar ángulo de portería al atacante contrario y, con el croata, demostrando unos reflejos finísimos. El marcador no podía seguir más impertérrito visto lo visto y con el número de ocasiones que había coleccionado hasta entonces los locales.
Fue Miguel de la Fuente quien prendió fuego con su carrera desde el centro del campo el césped del UDA Stadium. Poderoso, arrancó en campo propio con el balón hasta llegar al balcón del área pío pío y cederle la pelota a un Arribas cuyo remate repelió de nuevo el guardameta amarillo que, sin embargo, esta vez dejó el balón suelto para que Embarba le pusiera el cascabel al gato para poner el 1-0 en el 60'. Una hora de pico y pala; una hora de llegadas y ocasiones; una larga hora costó abrir una lata que, en solo dos minutos, iría directa al contenedor amarillo. Clemente primero -de remate acrobático- y Pejiño después -mano a mano- tumbaban a una Unión Deportiva Almería desmembrada con un cortocircuito que resultó ser mortal.
A partir de ahí, mucho corazón y poca cabeza. Y demasiado bajón al ver cómo de forma tan simple se echaba a perder lo que tanto había costado. En alguna escaramuza final el Almería pudo encontrar el valor residual de su gran partido hasta esos dos malditos y fatídicos minutos pero no fue así; la histórica racha de victorias consecutivas en el UDA Stadium se terminó en el momento más inoportuno de la temporada y, por qué no decirlo, de forma cruel.
El Almería pierde en pocos minutos un partido que pudo y debió ganar
- +6