Cae por segunda semana consecutiva con un resultado idéntico, un gol en contra parecido e incluso un balón al palo de Miguel que pudo rescatar un empate
El 'déja-vu' es una expresión en francés que significa "ya visto". La Unión Deportiva Almería encajó su segunda derrota consecutiva tras un partido muy semejante, y un resultado calcado, al de la anterior salida. No solo por el 1-0 en contra sino que las formas en las que cayó el equipo rojiblanco se parecieron porque, la reacción se quedó corta y la gran ocasión, de Miguel, se estrelló en el larguero.
Los almerienses no cogieron el hilo al partido y se vieron superados por la intensidad de un CE Sabadell FC que incomodó hasta el extremo a los nuestros. Volvió a faltar fluidez en el juego y protagonismo en el campo y la eficacia acabó siendo del rival.
PRIMERA PARTE
Los locales, empujados por las ganas que tenía La Nova Creu Alta de volver -doce años después- a ver a su equipo en fútbol profesional, dominaron al Almería en la primera mitad. El VAR compartiría protragonismo con dos jugadas revisadas en área rojiblanca nada más iniciarse el duelo que afortunadamente quedaron en anécdota; una posible mano de Chirino y, sobre todo, un gol anulado a Gioacchini para el CE Sabadell FC porque previamente Bonaldo había golpeado con el codo a Álex Muñoz en la asistencia previa. El lateral acabaría jugando con dos tapones en la nariz el resto de encuentro.
Con un Sabadell presionante y espoleado por su gente, todo empezaba a pasar cerca de la meta defendida por Andrés Fernández.
García Pimienta mantuvo el bloque de Tenerife con la única novedad en la banda izquierda donde, el inquilino esta vez, sería Jon Morcillo. No encontró ni el balón ni, lógicamente, la iniciativa su equipo. Y sin orquesta, tocaba porfiarlo todo a los solistas pero tampoco el talento individual arregló las costuras. El estado del césped, con el balón botando de forma muy irregular, no facilitó las cosas.
Sin brillo pero con actitud, los almerienses lograron retener a los arlequinados para ponerles coto y, al menos, defenderse bien sin esférico. No es la idea -solo defender- pero valía para estar en partido. Eso parecía sobre el minuto veinticinco cuando las fuerzas se contrarrestaban. Disputas. Balón de un lado a otro. Y mucho juego subterráneo: el primer tiempo terminó con hasta 5 cartulinas amarillas y las pulsaciones revolucionadas. El trabajo defensivo permitió irse a los vestuarios con empate a cero.
SEGUNDA PARTE
Una concatenación de fatalidades rompería las tablas en el marcador en el inicio de la segunda parte a favor del Sabadell; un balón llovido, sin peligro, sería rescatado por Joel Priego antes de que saliera por la línea de cal y, tras servirla al segundo palo, Ripoll sin golpear bien acababa conectando con Gio para que este solo tuviera que empujarla para el 1-0. El fútbol siempre demuestra la importancia de una disputa que, como en este caso, puede ser la genésis de un gol que abra -y gane- un partido.
Groguis los nuestros y con el viento a favor ellos, la fortuna sonreiría a los rojiblancos con un remate de Toni Ripoll que se iría al palo de la meta rojiblanca ante el júbilo del público. Solo habían pasado unos segundos desde el saque de gol.
Fue entonces cuando García Pimienta agitó el árbol con tres cambios ofensivos para buscar una reacción de los suyos; toda la retaguardia cerca de Miguel de la Fuente fue sustituida con la entrada de Baptistao, Cipenga y Quim. Dos llegadas consecutivas generaron el primer disparo limpio -Vesga desde fuera del área- y una internada de Cipenga sin remate final.
El congoleño, sin duda, sería el revulsivo desde la rebeldía y el atrevimiento pero sin premio. Los catalanes se defenderían bien y tendrían la fortuna de su lado en una de las últimas acometidas del equipo almeriense; Miguel, de volea fuerte cerca del punto de penalti, encontraría el larguero de Fuoli en lugar de sus redes para que el Almería, como en Tenerife, se estrellara con el poste en lugar de haber igualado.
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